La tarta de bodas

tarta de bodas

¿Quién no recuerda una vistosa y deliciosa tarta de bodas? Ese es un símbolo de la felicidad de los novios y seguro que es el protagonista del banquete.

Y como protagonista que es conviene que tenga en la recepción un lugar privilegiado: por ejemplo, la tarta no debe ser colocada junto a un vidrio o ventana, porque el flash quedará espejado y las fotos no resultarán bien.

En los días de hoy hay varias clases de tartas de bodas, y, claro, su elección depende del tipo de boda, formal o informal. Como para todo lo demás, el estilo de la tarta debe coincidir con el vuestro, con el de boda y con el de la recepción. En una boda formal, tras los aperitivos y una comida de tres platos, los invitados ya no tendrán muchas ganas de comer los postres y en seguida la tarta. En este caso podréis ahorrar algún dinero sirviendo la tarta como postre. Una tarta de bodas puede tener la forma o el sabor que se quiera: zanahoria, limón, chocolate y puede ser también una típica tarta francesa, una elegante cascada de profiteroles

Una tarta de bodas puede presentarse de igual modo como un conjunto de miniaturas individuales (similares a muffins) colocadas en forma de torre y en número suficiente para todos los invitados. Esta opción hace un efecto visual muy atractivo. Podéis optar por decorar la tarta con algo más que flores y usar elementos diferentes como frutas silvestres o una mezcla de los dos.

 

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