Siempre es buena ocasión para invitar

Invitad a vuestros amigos para tomar un té por la tarde. Esta es una ocasión que puede resultar muy elegante, y en la cual podréis usar el bonito juego de té que estaba en vuestra lista de bodas. Podéis comprar diferentes variedades de té para distintos gustos (mejor si se compra en hoja) y una tarta de chocolate, hacer scones, mermeladas, unas sándwiches de salmón ahumado y queso fresco, fruta laminada, y tendréis una tarde elegante y un buen momento de tertulia.

Si no queréis hacer una cena en un sábado por la noche, invitad a vuestros amigos o familiares para la hora del postre; una buena tarta de chocolate con un poco de helado, un café acabado de hacer y un buen coñac, ¡podéis creerme!, harán las delicias de todos.

Si sois amantes de un buen vino (u os gustaría serlo), al igual que vuestros amigos, podéis invitarlos para una fiesta de prueba de vinos. Cada pareja traerá un vino diferente, y ustedes pondrán la cena. Claro que es conveniente ajustarlo todo antes, pues si vais a cocinar carne conviene avisar que será una prueba de vino tinto, si cocináis pescado o marisco entonces conviene un buen vino blanco. Esta es una buena manera de aprender mucho sobre vinos, pero, claro, sin excederse en la prueba… Estas reuniones se pueden hacer también con quesos, tapas, todo lo que se quiera, lo que importa es que todos lo paséis bien.

Otro momento que me gusta compartir con mis amigos es un brunch de domingo. Un buen desayuno de domingo resulta muy fácil… solo hay que comprar un pan fresco, ponerle mermelada y mantequilla, cortar en dos un melón galia, hacer una taza de buen café y un zumo de naranja. ¿Difícil? No, ¿verdad?

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