Pedir en matrimonio

¿Me dirá que sí?, ¿irá titubear…? Tradicionalmente pedir a alguien en matrimonio supone que sea el hombre a hacerlo, aunque nada diga que siempre tenga que ser así. De todas formas, vamos a quedarnos por lo tradicional.

Vamos a imaginar entonces que eres una persona tradicional, que piensas arrodillarte delante de aquella que es el amor de tu vida y pedirle matrimonio, quién sabe incluso si ante su familia. Romántico e inolvidable será seguramente. Sin embargo, aunque todo esté bien calculado, y que cada vez más se esperen pedidas de mano más románticas y sorprendentes, es conveniente planificarlo todo con antelación. Este es de hecho un gran gesto, por ello, ¡tiene que resultar lo mejor posible!

Y ¿qué es lo que puede salir mal cuando se pide a alguien en matrimonio? Infelizmente a veces sucede. Pueden verse muchas cosas en: pedidas de mano mal sucedidas. Pero esto no es motivo para que pierdas el ánimo, sino tan sólo para incentivarte a planificar mejor todo ese momento.

Tienes que conocer bien a tu novia y planificarlo todo en conformidad con su carácter. Si es tímida entonces no hagas de la pedida una gran agitación, opta por algo más íntimo; si es más extrovertida, le va a gustar una pedida de mano a lo grande, con mucha gente asistiendo.

¿Me dirá que sí? Puede que no parezca nada romántico que te preguntes eso, pero si piensas por ejemplo pedirla en matrimonio después de una discusión, o en un momento de tensión, puede que sea mejor que te replantees tu estrategia.

¿Qué es lo que le gusta? Piensa en ella y en su carácter. ¿Es extrovertida o no? ¿Le encanta ser el centro de las atenciones o prefiere pasar desapercibida? Si tu novia es bastante extrovertida y le encantan las atenciones, seguro que le va a encantar una pedida de mano bien elaborada, tal vez con público asistiendo… en fin, algo inolvidablemente grande.

Sé paciente. Una vez que hayas decidido pedirla en matrimonio, empezará la ansiedad de cómo hacerlo. Pero relájate, y elige el momento indicado para hacerlo. Por ejemplo, si estáis pensando en un fin de semana romántico o un viaje, tal vez lo ideal sea hacer el pedido en ese momento. Y aunque te plantees pedirle matrimonio a tu novia en la Torre Eiffel hazlo de forma pensada. Elige el momento adecuado, y si va o no a ser público. Cuando todo esté bien planeado, y lleva su tiempo, la anticipación volverá el momento aún más especial.

Registra el momento. Registrar para más tarde recordar, con un vídeo o de una foto es algo que te tienes que plantear. Pídele a un amigo o familiar que esté presente que registre el momento. Debes, sin embargo, planearlo todo con una persona que sea de confianza y que no vaya a contar tus planes y echar a perder la sorpresa. Si no hay nadie para sacar la foto, lleva una cámara fotográfica contigo; puedes siempre usar el modo automático.

Involucra a amigos o familiares. Si los amigos o familiares pueden hacer parte de la pedida de mano, entonces involúcralos. Apela a tu creatividad y crea un momento especial que incluya la participación de todos. Por ejemplo, en cuanto hagas el pedido, podrán surgir diversos paparazzi a sacar fotos del momento.

Sé creativo. Crea un momento inolvidable. No tiene que ser caro. Por ejemplo, esta persona ideó una pedida de mano bien divertida y única con ayuda de sus amigos: hizo una sencilla corriente de susurros donde la última persona era la novia y los amigos tenían que pasar la frase “¿Quieres casarte conmigo?” los unos a los otros hasta que llegaban al final: a la novia.

Mantente tranquilo y feliz. Mantente tranquilo, feliz y sé sincero. Al pedir a alguien en matrimonio, aprovecha el momento, pues será único e especial. No necesitas ir de helicóptero, ni saltar de paracaídas en el parking. Al final de cuentas, se trata tan solo de pedirle a otra persona para pase el resto de su vida contigo...

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