Para que no se apague la llama

vida sexual

El sexo tiende a mejorar siempre con el tiempo. Los lazos que se crean en la pareja ayudan a romper los tabúes, fortalecen la intimidad, haciendo que la pareja pase a estar más a gusto. Esto es cierto, pero con el tiempo también surgen problemas como la rutina, y es necesario que los dos tengan muchas ganas para que puedan luchar contra esos problemas y mantener el clímax sexual.

Es necesario que sepan ser siempre honestos, diciéndose el uno al otro lo que le gusta a cada uno, lo que no le gusta o lo que les gustaría experimentar.

Es necesario también dispender algún tiempo para descubrirse el uno al otro y para decirse lo que a cada uno le excita o no. En ciertas ocasiones, el sexo puede ser menos apetecido por factores variados como el cansancio, la rutina, pero ¡ojo!... Si esos síntomas se hacen muy frecuentes, tenéis que hablar y identificar el problema, porque cuanto antes lo detectéis más serán las probabilidades de solucionarlo. Nunca debéis dejar problemas pendientes, o aplazarlos. Revisad vuestras prioridades y la primera debe ser lo que sois como pareja, todo lo demás viene después.

Una premisa básica para el éxito de un matrimonio es la confianza dentro de la pareja y como usar esa confianza para comunicar el uno con el otro. Es necesario que os escuchéis el uno al otro, que cada uno no quiera ser el único que hable y que paréis para escuchar. Por veces saber escuchar es más importante que hablar porque así se crea la intimidad necesaria para que funcione todo lo demás.

Si tenéis una relación basada en la confianza y la intimidad ¿que más necesitáis? Además de una enorme cantidad de amor, necesitáis del factor sorpresa. Ese es el condimento más exótico de una vida sexual con éxito. ¿Y como ponerlo en práctica? ¡Con imaginación! ¡No dejéis que os falte nunca la capacidad de sorprender! Aquí tenéis algunos ejemplos posibles:

Descubrid un nuevo local para hacer el amor, puede ser en otro cuarto de la casa, en un hotel, bueno, lo dejo a vuestra imaginación. Podéis visitar juntos un sex-shop y descubrir nuevas cosas que a los dos os gustaría probar.

Para la mujer: ponte una ropa elegante con una lencería lo suficientemente sexy, invítalo a una cena romántica y cocina una receta exótica, con ingredientes afrodisíacos como el chocolate, un buen vino… Termina la cena con un masaje con un aceite especial.

Para el hombre: compra un libro de poesía romántica y léele en la cama el poema más picante que encuentres y que la haga ruborizarse. La mente es un poderoso afrodisíaco…

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